El pastor del programa Iglesia de la ciudad enseñó que el bautismo en el Espíritu Santo, prometido por Juan el Bautista, Dios Padre y Jesucristo, se cumplió en Pentecostés con los discípulos judíos y luego con gentiles como Cornelio y su familia.
En el caso de Cornelio, un oficial romano gentil, el Espíritu Santo descendió y ellos hablaron en idiomas desconocidos para ellos pero conocidos por otros pueblos, lo que sirvió como señal divina para convencer a los judíos testarudos de que los gentiles podían salvarse sin circuncidarse ni judaizarse primero.
El pastor aclaró la confusión en algunas iglesias que prohíben servir a Dios sin el don de lenguas, enfatizando que en Pentecostés los apóstoles, galileos sin educación, hablaron milagrosamente idiomas de los extranjeros presentes, predicando las maravillas de Dios en sus lenguas maternas.
Citando a Pablo en 1 Corintios 12:8, el pastor explicó que Dios reparte los dones del Espíritu como quiere, a unos da hablar en lenguas desconocidas, pero no a todos, por lo que no es evidencia obligatoria del bautismo en el Espíritu Santo ni requisito para servir.
Los extranjeros entendían perfectamente las lenguas como idiomas humanos reales, no celestiales ni ininteligibles, y se asombraban de que pescadores galileos los dominaran de repente para predicar la salvación.