La Guardia Revolucionaria iraní asumió el control de Irán tras la muerte del líder supremo Ali Jamenei y gran parte de la asamblea de 88 clérigos expertos, abatidos por fuerzas israelíes y estadounidenses. Un triunvirato provisorio integra el poder con el presidente decorativo, un juez de la Corte Suprema vinculado a la Guardia y el Ayatollah Jarafi, hombre de confianza de la cúpula militar religiosa, descartando por ahora al hijo de Khamenei o nieto de Khomeini.
La Guardia hundió ayer un petrolero en el Estrecho de Hormuz, primer incidente de este tipo, mientras Estados Unidos hundió por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial un destructor iraní con un torpedo denominado "muerte silenciosa" por el secretario de guerra Peter Hesed. Donald Trump prometió proteger los buques que pasen por el estrecho, pero los seguros se multiplican por 12 y varias aseguradoras los suspendieron.
Estados Unidos evalúa usar kurdos para pelear en tierra contra Irán, similar a los mujaidines en Afganistán, pero esto tensiona con Turquía, enemigo mortal de los kurdos y miembro de la OTAN liderado por Erdogan, quien considera terrorista al PKK. El general Keynes impulsa kurdos por éxito previo contra ISIS, aunque Turquía oscila entre aliados.
El cierre del Estrecho deja solo 20 días de petróleo flotante mundial, disparando precios a 120-130 dólares y generando inflación global. China urge apertura por dependencia petrolera, beneficiando a Rusia pese a cláusulas con Xi Jinping, y a Argentina con YPF y Vaca Muerta, aunque con riesgos inflacionarios.
Sector de inteligencia iraní busca rendirse según New York Times, temiendo masacre por fanatismo de Guardia que ataca con lanchas rápidas blindadas equipadas con misiles. Próximo choque inminente con drones y armamento estadounidense desde portaaviones.