Estados Unidos despliega drones Reaper a 3.000 metros de altura y drones kamikazes con cabezas explosivas para contrarrestar las lanchas rápidas blindadas de la Guardia Revolucionaria iraní en el Estrecho de Hormuz, capaces de lanzar misiles tierra-tierra y tierra-aire con precisión de un centímetro cuadrado.
El conflicto amenaza el Mundial de Fútbol con posibles atentados en estadios de México, EE.UU. y Canadá, ya que Irán prometió retaliaciones en países agresores; Trump se salvó de un atentado reciente y el torneo podría reemplazar a Irán por Irak. Reservas hoteleras caen por cancelaciones ante la incertidumbre energética alertada por la directora del FMI.
Irán se aísla globalmente: Alemania, Gran Bretaña, Francia y España alinean con EE.UU., enviando aviones y el portaaviones Charles de Gaulle al Mediterráneo; Canadá colabora pese a tensiones con Trump, y México enfrenta narcoterrorismo. La Guardia Revolucionaria, liderada por fanáticos dispuestos al martirio, ignora llamados de rendición de inteligencia iraní según New York Times.
Guajidi, condenado por el atentado a la AMIA en Argentina e ignorado por Interpol, ahora es máxima autoridad de combate en la Guardia y decide objetivos terroristas mundiales, incluyendo riesgos de inmolaciones por Hezbollah en eventos masivos.
El triunvirato provisorio de la Guardia, con presidente decorativo, juez supremo y Ayatollah Jarafi, descartó herederos de Jamenei tras muertes por Israel y EE.UU.; Europa cambió postura inicial neutral ante agresiones iraníes en Chipre.