La Guardia Revolucionaria de Irán controla totalmente el Estrecho de Hormuz, ruta clave para la exportación de petróleo del Golfo Pérsico, y amenaza con quemar cualquier barco que intente cruzarlo, según el general Ebrahim Jabari.
El estrecho, de 30 a 60 kilómetros de ancho, es el único camino viable para países como Kuwait, Arabia Saudita, Irak, Qatar e Irán, que dependen en gran medida de sus exportaciones petroleras: Kuwait al 100%, Arabia Saudita entre 70% y 80%, Qatar al 100% e Irán al 95%. Tuberías alternativas no cubren las necesidades completas.
Irán podría prohibir el paso a buques extranjeros, generando un desastre económico mundial al disparar los precios del petróleo y seguros de buques, afectando a Europa —sin petróleo ruso por sanciones de Estados Unidos—, China —aliada con Irán y sin suministros venezolanos— y otros importadores.
Esta situación da ventaja financiera a Irán, que podría seguir exportando mientras bombardea bases en países del Golfo, en medio de tensiones geopolíticas.
El control facilita a Irán presionar económicamente a rivales regionales.