La ex esposa de Cristian Graff, principal acusado en el caso por el asesinato de Diego Fernández Lima en 1984, declaró ante la Justicia revelando detalles clave sobre la casa en Congreso donde se hallaron los restos el año pasado.
La testigo contó que conoció a Graff en 1982, vivieron en la casa de dos plantas de sus padres, primero arriba y luego en planta baja, y describió una relación familiar aparentemente normal con asados los fines de semana en el quincho.
Ante preguntas sobre el jardín donde apareció el cuerpo, relató que impulsó la instalación de una pileta pagada por su madre, pero los padres de Graff se opusieron a colocarla lejos de la casa, cerca del cedro gigante que estaba sobre los restos y que luego trasplantaron.
La mujer notó que la familia Graf era extremadamente cuidadosa con las plantas en ese sector, pidiendo a obreros no tocarlas durante obras, y reflexionó que ahora no piensa que era una familia normal, aportando indicios de encubrimiento en el "crimen perfecto".
El testimonio, exclusivo, surgió tras orden judicial de investigarlo como posible autor, y la testigo abrazó al hermano de la víctima al declarar, mostrando empatía.