En un dron iraní derribado intacto en Irak se encontró una antena de Starlink, el servicio satelital de internet de Elon Musk, instalada para garantizar conectividad remota y comandar el aparato hacia objetivos terrestres con coordenadas precisas.
Los conductores mostraron el video del drone caído, destacando el cable conectado al rectángulo blanco de la antena, similar a las usadas por narcos en submarinos para no perder señal en áreas remotas, por ser baratas y efectivas.
Periodistas lamentaron que esta tecnología, desarrollada para proveer internet global sin censura, se use ahora en ataques contra Israel, generando un conflicto ético para Musk cuyo discurso promueve conectividad libre en todo el planeta.