Rubén, un argentino en viaje sabático, escapó de Dubái a Omán por tierra ante el cierre de aeropuertos en el Golfo Pérsico. Llegó a Mascate tras ocho horas de viaje en colectivo, ya que los ataques desde el 28 de enero paralizaron vuelos en Dubái, Abu Dhabi, Bahréin, Doha y Kuwait. Solo opera el aeropuerto de Omán, un lugar más seguro alejado de Irán.
Rubén describe un clima de psicosis en Dubái por las alarmas ensordecedoras que alertan de misiles y drones interceptados por la defensa emirati, con más de 500 drones y 100 misiles derribados. La gente se refugia lejos de ventanas, aunque el sistema defensivo es efectivo. En Omán reina la calma durante el Ramadán, con calles llenas a la 1 de la mañana.
Israel bombardeó 40 sitios estratégicos en Irán y advirtió que continuará hasta cumplir objetivos con apoyo de Estados Unidos. Panelistas destacan la intransigencia: Irán invita a tropas estadounidenses y amenaza embajadas israelíes en todo el mundo, alertando a Argentina. Rubén cree que Irán distrae con ataques mientras prepara ofensiva mayor contra Israel y el Estrecho de Hormuz.
Rubén modificó su itinerario: irá a Egipto y Portugal para volar a Argentina el 22 de marzo. No recibió contacto de Cancillería argentina. En Dubái, el espectáculo del Burj Khalifa continuó pese al temor, visto como provocación.