Nahuel Gallo, el gendarme argentino liberado tras 500 días de cautiverio en Venezuela, dio su primer testimonio público en el Edificio Centinela, donde defendió a su institución y desmintió especulaciones sobre su retención.
Gallo, visiblemente emocionado y con la voz quebrada, relató torturas físicas y psicológicas en la prisión Rodeo 1, usó jabones para emular la bandera argentina y pidió no olvidar a los 24 extranjeros aún presos, a los que llamó compañeros y familia.
Acompañado por la Ministra de Seguridad y el Canciller Quirno, agradeció el apoyo de Gendarmería desde el primer momento y afirmó sentirse en casa en la institución, negando que lo tuvieran encerrado contra su voluntad.
Panelistas destacaron su autenticidad pese a la verticalidad de las fuerzas, su deseo de hablar y frases impactantes como "estoy tratando de recertarme en la sociedad", mientras desterraron rumores sobre su baja voluntaria.
El testimonio, de unos 15 minutos, recorrió el mundo y generó especulaciones sobre reuniones previas con autoridades para alinear su mensaje.