Estados Unidos utilizó por primera vez en combate los misiles de ataque de precisión de largo alcance LRASM durante la Operación Furia Épica, iniciada en la madrugada del sábado contra Irán.
Estos misiles de nueva generación reemplazan a los anteriores y destacan por su mayor precisión guiada por GPS, mayor alcance y letalidad contra objetivos estratégicos como infraestructuras militares de alto valor.
El Comando Central de Estados Unidos reveló esta información, enfatizando la capacidad inigualable y el debut histórico de esta maquinaria bélica, alineada con las declaraciones de Donald Trump sobre el potencial militar estadounidense.
Los misiles demostraron ser muy efectivos en el campo de batalla, maximizando el impacto a gran distancia en el conflicto en Medio Oriente.