Irán lanzó represalias no solo contra Israel ni intereses de Estados Unidos, sino abriendo todos los frentes posibles en una respuesta calificada como errática y desesperada por analistas militares.
El régimen iraní se encuentra profundamente debilitado por protestas masivas reprimidas brutalmente, la eliminación del líder supremo y la guerra de los 12 días que buscó frenar su programa nuclear, con Estados Unidos e Israel convencidos de que no hay negociación posible.
Hezbollah, principal proxy iraní en Líbano, ataca desde allí en pinza con Irán, pero Israel responde bombardeando bases cerca de Beirut, regionalizando el conflicto.
La superioridad armamentística es total según Estados Unidos, con la capacidad balística iraní reducida un 86%, y Benjamin Netanyahu anticipa una guerra corta y decisiva pese a los tentáculos iraníes en la región.
Donald Trump exhortó al pueblo iraní a tomar su destino, en operaciones que buscan cambio de régimen en la teocracia, aunque la disidencia está mayoritariamente exiliada por décadas de represión sanguinaria.