La comunidad Amish en el condado de Holmes, Ohio, rechaza coches, electricidad y teléfonos para mantener un estilo de vida sencillo basado en la fe cristiana. Usan carruajes, granjas tradicionales y maquinaria antigua como generadores diésel en fábricas de muebles, donde las mujeres trabajan hasta casarse.
Marta, una empleada, dejará su empleo tras la boda para dedicarse al hogar según las normas Amish, priorizando la crianza de hijos sin influencias externas. Roy, dueño exitoso, usa bicicleta eléctrica y computadoras sin internet solo para contabilidad, siguiendo directrices eclesiásticas. El grupo más estricto, Swartzentruber Amish, rechaza toda modernidad y vive autosuficientemente sin electricidad, ordeñando vacas a mano.
Los Swartzentruber Amish leen El Budget, periódico semanal de 50 páginas con cartas manuscritas sobre vida comunitaria, tiempo y eventos, con tirada de 20.000 ejemplares. La comunidad practica solidaridad mutua con fondos propios: familias como la de Pete y Ruth envían ayuda a vecinos con hijo enfermo, alquilan coches para entregas.
Aaron y Mary cuidan a su bebé Levi, con síndrome de Down operado, financiado por donaciones comunitarias. Ven estos niños como regalos divinos. La endogamia aumenta defectos genéticos; en 2013 abrirá clínica infantil en Holmes para tratarlos.
Doctora Olivia Wenger atiende pacientes como Mark, con problemas nerviosos hereditarios, sin cobrar y evaluando datos genéticos. Los Amish rechazan tests genéticos y anticonceptivos, dejando la fertilidad en manos de Dios, diagnosticando frecuentemente síndrome de Down.