La comunidad Amish en el condado de Holmes, Ohio, rechaza coches, electricidad pública y teléfonos para preservar su estilo de vida sencillo basado en la fe cristiana, con más de 400.000 miembros en Estados Unidos que usan carruajes y mantienen granjas tradicionales.
Los hombres cosechan maíz con caballos y maquinaria diésel antigua que tarda días en lugar de horas, mientras las mujeres cosen ropa modesta del siglo XIX sin maquillaje ni joyas y lavan con electrodomésticos de los años 50 alimentados por energía solar, ya que la iglesia prohíbe máquinas modernas y obliga a devolverlas.
Tienen escuelas propias donde el día inicia con alabanzas bíblicas, rechazan la teoría de la evolución, separan sexos en aulas y limitan la educación a los 14 años gracias a una excepción de la Corte Suprema de Estados Unidos en 1972, priorizando oficios prácticos sobre carreras profesionales.
Algunos Amish prosperan en negocios como la fabricación de muebles de madera maciza, con empresas como la de Roy que facturan millones al año usando generadores diésel, computadoras sin internet solo para contabilidad y teléfonos básicos, empleando solo miembros de la comunidad.
Las mujeres dejan el trabajo al casarse para criar hijos según la fe, que enfatiza roles tradicionales y ayuda mutua sin seguridad social; subgrupos devotos como los Swartzentruber rechazan cualquier modernidad para priorizar la comunidad sobre la individualidad.