El Pastor Cinalli abrió su prédica citando Hechos 5:42 y preguntando cuánto vale una persona para Dios, asegurando que todos somos importantes porque Dios nos amó tanto que dio a su Hijo unigénito, según Juan 3:16.
Explicó que fuimos comprados a precio de la sangre de Jesucristo, como detalla 1 Corintios 6:20 y 1 Pedro 1:18, rechazando las mentiras del diablo que nos hacen sentir insignificantes y destacando que Dios nos adoptó en su familia pese a ser hijos de las tinieblas.
Jesús declaró que Dios nos ama tanto como a Él mismo, y relató el esfuerzo de Jesús por liberar al endemoniado gadareno, enfrentando una tempestad solo por salvar a uno, subrayando que Dios pagó lo máximo por nosotros.
Afirmó que todas las personas son pecadoras pero Dios desea salvar a todos, resolviendo el pecado mediante fe en Jesucristo, pues somos su posesión preciada comprada con sangre divina.