Nahuel Gallo, liberado tras 448 días preso ilegalmente en una cárcel venezolana, permanece en el edificio Sentinela de Gendarmería donde la ministra de Seguridad Alejandra Monteoliva lo visita en estos momentos para los últimos estudios antes del alta médica.
Desde su llegada el domingo a Ezeiza con honores militares, Gallo no pudo ir directamente a casa: lo chequean físicamente (está flaco pero sin maltratos, perdió masa muscular), oftalmológicamente (daños por 23 horas diarias en oscuridad sin lentes) y psicológicamente por el tormento sufrido.
En vivo desde Sentinela, el móvil confirma mejora física, hermetismo total y posible llegada de su esposa María Alexandra Gómez para irse juntos. Recibió vitaminas intravenosas, almuerzos con jefes y compañía constante para apoyarlo.
Fotos recientes muestran a Gallo sonriendo con su hijita de 15 meses, a quien no vio crecer durante su cautiverio, generando emoción en el panel que destaca el impacto en su familia y la necesidad de largo tratamiento psicológico.