Nahuel Gallo, liberado tras 448 días de detención ilegal en Venezuela, no presenta signos de maltrato físico en los exámenes médicos realizados en el edificio Sentinela de Gendarmería, pero testigos que compartieron cautiverio con él denuncian episodios de tortura, incluyendo hambre extrema antes de su liberación como parte del sufrimiento impuesto.
La ministra de Seguridad Alejandra Monteoliva visitó a Gallo para los últimos chequeos, que incluyen tomografías y evaluaciones oftalmológicas por daños en la visión causados por 23 horas diarias en oscuridad. Aunque flaco y con pérdida de masa muscular, Gallo rechazó publicar una foto suya por no querer verse como enfermo, a pesar de recibir vitaminas y tratamientos intravenosos.
El panel critica duramente a la AFA por agradecer a Delfy Rodríguez, figura del aparato represivo venezolano, lo que consideran un agravio a Gallo, su hijo y la Argentina. Monseñor Santiago Olivera, obispo castrense, organizó misas de agradecimiento y cadenas de oración nocturnas por Zoom con la familia, donde el hijo Víctor cantaba para sostener a su padre durante el cautiverio.
El emotivo reencuentro muestra a Gallo aferrándose a su hijo, quien fue clave para su supervivencia mental, destacando el impacto psicológico prolongado que requerirá tiempo de recuperación.