El panel analiza el discurso de Javier Milei en el Congreso, donde el presidente confrontó a opositores kirchneristas con un tono políticamente incorrecto, reproduciendo una cumbia contra Juan Grabois al llamarlo oligarca disfrazado de pobre.
Los conductores celebran que Milei expresó la rabia de la gente contra el kirchnerismo, recibiendo ovaciones por marcar al enemigo y decir las cosas como son, en contraste con la sobriedad esperada de un presidente.
Destacan la preparación de la cumbia editada previamente y gestos provocadores de Grabois, como el signo de los Juegos del Hambre al entrar al recinto mientras Milei hablaba, calificándolo de falta de respeto y obstrucción.
El debate resalta cómo Milei delinea su perfil anti-kirchnerista, ganando apoyo de sus votantes y peronistas que detestan a Grabois, pese a ser elegido por Cristina Fernández de Kirchner, en medio de la grieta radicalizada.
Comparan con el Parlamento inglés donde se insultan sin filtros, y señalan que Milei llega con más músculo político, enganchándose estratégicamente con la oposición para no aburrir.