Javier Milei protagonizó un show confrontativo en la apertura de sesiones ordinarias del Congreso, respondiendo a insultos de la oposición como "fascista" y "delincuente" con ataques directos, llamándolos "chorros" y recordando el robo en Aerolíneas Argentinas.
El panel celebra la respuesta del presidente, que interrumpido más de 50 veces por diputados de Unión por la Patria y la izquierda, incluyendo a Juan Grabois, les puso los puntos sobre las íes al revelar verdades sobre el modelo kirchnerista que destruyó la Argentina.
Milei mencionó que Cristina Fernández de Kirchner está presa por la causa Vialidad y enfrentará más condenas en causas como los Cuadernos y el pacto con Irán, defendiendo su tono como necesario contra la violencia opositora sin argumentos.
Los analistas destacan que el discurso fue estratégico y calculado para enfrentar a adversarios, contrastándolo con un hipotético Kicillof en igual tono, y advierten que la agresividad debe acompañarse de resultados económicos para no envejecer mal.
Panelistas como Patricia y Gabriela elogian que Milei rompió con lo políticamente correcto, hablando de moral como política de Estado, reformas en justicia, educación y aduanas, posicionando al Congreso como el más reformista de la historia.