Los integrantes de la Guardia Revolucionaria iraní resultan mucho más radicales que sus antecesores y buscan resistir ataques de Israel y Estados Unidos, amenazando con cerrar el Estrecho de Hormuz.
Andrés Clipán explica que por ese estrecho pasa gran parte del comercio mundial de petróleo, beneficiando a China, que compra casi el 80% del crudo iraní, además de manufacturas, granos y productos químicos.
El cierre impactaría precios globales, aunque Irán se perjudicaría a sí mismo, mientras el gas natural en Europa subió 28%, el petróleo 4,37% y hasta 10% en futuros, y el oro alcanzó 5.335 dólares por tensiones en Medio Oriente.
Qatar como productor clave de GNL también se ve afectado, con mercados cayendo globalmente salvo la Bolsa de Tel Aviv, que subió por los ataques a Irán.
Refinerías y complejos como Ras Tanura y Ras Lafán sufrieron ataques, impactando la economía mundial más allá de la región.