Los ataques con drones iraníes contra instalaciones petroleras y gasíferas en refinerías como Ras Tanura y Ras Lafán han forzado la suspensión temporal de operaciones en uno de los sitios más importantes de la región, sumándose a las amenazas de la Guardia Revolucionaria iraní de cerrar el Estrecho de Hormuz, por donde pasa el 25% del petróleo y gas mundial.
Los precios del crudo internacional se dispararon entre un 8% y 10%, superando los 70 dólares por barril en contratos a futuro para abril, mientras el gas natural licuado y el oro también subieron fuertemente debido a la tensión en Medio Oriente. La OPEP anunció un incremento en su producción diaria para contrarrestar la tendencia alcista, pero barcos contenedores esperan nuevas rutas en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, ante el bloqueo parcial en el estrecho.
China, principal compradora del petróleo sancionado iraní, enfrenta complicaciones en sus planes de desenganchar el comercio petrolero del dólar mediante el yuan junto a los BRICS, ya que Irán posee las terceras reservas mundiales de crudo detrás de Venezuela y Arabia Saudita. Estados Unidos emerge como oferente clave de gas natural licuado, desplazando a Rusia tras su guerra con Ucrania, mientras suben los seguros marítimos y afectan precios globales de productos.
Imágenes muestran consecuencias devastadoras: en Tel Aviv, un edificio destruido dejó al menos una persona muerta y decenas de heridos tras ataques iraníes, mientras en calles residenciales de Teherán, la fuerza aérea israelí bombardeó objetivos clave en represalia, causando muertes de militares y civiles, incluyendo niños, en una escalada que involucra a Israel e Irán desde el sábado.
La bolsa de Tel Aviv subió ante los ataques sobre Irán, contrastando con caídas globales, y expertos advierten que no hay alternativa al Estrecho de Hormuz a corto o largo plazo, con Qatar como actor clave en gas licuado.