Cientos de estudiantes secundarios vivieron este lunes el ritual del Último Primer Día (UPD), una tradición reciente donde pasan la madrugada juntos antes del último año, generando caos con uniformes intervenidos, espuma por las calles, bailes improvisados en plazas y fuegos artificiales.
Los adolescentes salieron a la calle como si hubieran ganado un mundial, con camisas firmadas, polleras mutiladas y abrazos eternos, celebrando que empiezan el último capítulo escolar potenciado por redes sociales y TikTok.
Panelistas destacaron la energía desbordante de los chicos, aunque advirtieron riesgos como ebriedad al llegar al colegio, directivos que los descalifican, vecinos hartos con hachas, pirotecnia que causa accidentes como pérdida de manos, y finales trágicos en otros casos.
Los padres también festejan que termina el último año de sus hijos, pero bromean con futuros rituales como el UUD, mientras reconocen que la vida adolescente es una fiesta aunque los adultos se vuelvan amargos.