Desde las 5 de la mañana, alumnos de quinto año del Colegio Santa Teresa en Recoleta festejan el "último primer día" de clases con redoblantes, bombos, silbatos y baile en la calle Salguero y Las Heras.
Los jóvenes ingresan al colegio a las 7 con un desayuno ofrecido por la institución. Es una tradición reciente de los últimos años, distinta a épocas anteriores donde solo se celebraba el último día.
Padres se turnan vigilando para evitar desmadres y consumo de alcohol, mientras agentes de prevención de la Ciudad controlan el cruce de avenidas. Traen agua y hacen el aguante a los chicos.
Los estudiantes se conocen desde jardín, primaria y secundaria, y los padres han formado amistades con abrazos mutuos. Usan máscaras y colores del colegio en el parque de La Recoleta, punto clásico de encuentro para el UPD, con otros grupos de colegios festejando cerca con bombas de estruendo.
Algunos ya piensan en carreras futuras, otros no; el grupo baila y descansa antes de clases normales de bachillerato.