Este lunes cientos de estudiantes vivieron el ritual del Último Primer Día (UPD) del secundario, una tradición reciente donde pasan la madrugada juntos antes del último año.
El UPD genera caos e inolvidables momentos, pero panelistas advierten que muchas veces termina mal con chicos llegando ebrios al colegio, obligando a directivos a descalificarlos.
Se instaló fuerte entre adolescentes como rito de paso, aunque no siempre bien, y este no fue un lunes más sino el esperado UPD.