Claudio Tapia, presidente de la AFA, gestionó en secreto la liberación del gendarme Nahuel Gallo tras 448 días detenido en Venezuela, usando vínculos con el presidente de la Federación Venezolana de Fútbol y Delcy Rodríguez, presidenta de transición. Dirigentes como Luciano Nakis y Fernando Isla Cáceres viajaron en Learjet para traerlo, sin conocimiento inicial del gobierno argentino.
Tapia pidió permiso judicial para ir a Venezuela ocultando el motivo real, ya que el juez se lo negó temiendo fuga por su causa penal. Gallo llegó a Ezeiza, se reunió emocionado con su esposa María Alexandra Gómez, hijo Víctor de tres años y familia, en presencia de Patricia Bullrich, ministra de Seguridad, y el gobernador de Catamarca. Abrazos, lágrimas y gestos marcaron el reencuentro, con Víctor gritando "Papá, el avión".
Elisa Trota, activista de Derechos Humanos del Foro Argentino para la Defensa de la Democracia, describió la escena como "emocionante" y reiteró el pedido por Germán Dario Giuliani, el argentino aún preso. Destacó redes de solidaridad entre familias de presos políticos y visibilización para presionar al régimen.
Se mencionaron otros argentinos excarcelados: Yacob Harari, Roberto Baldo con su esposa Monserrat, y Gabriel Rivara. Trota enfatizó tratos crueles a presos y familias, pero valoró el trabajo de Foro Penal Venezolano.