Claudio Tapia, presidente de la AFA, gestionó en secreto la liberación del gendarme Nahuel Gallo tras 448 días detenido en Venezuela, usando vínculos con el presidente de la Federación Venezolana de Fútbol y Delcy Rodríguez, ahora presidenta de transición. Dirigentes como Luciano Nakis y Fernando Isla Cáceres viajaron en Learjet para traerlo de regreso.
Las redes de solidaridad entre familiares de presos políticos revelaron detalles sobre Gallo y otros argentinos detenidos, como Yacob Harari, Roberto Baldo y su esposa Montserrat, Gabriel Rivara (excarcelado recientemente) y Germán Dario Giuliani, quien permanece preso. La familia de Giuliani pide no olvidar su situación pese a la euforia por Gallo.
Elisa Trota destaca que visibilizar casos aumenta la presión sobre el régimen. La liberación de Gallo se aceleró por la captura de Nicolás Maduro por orden de Donald Trump, dentro de un plan de tres fases de EE.UU.: estabilización con Rodríguez, recuperación económica (petróleo) y restituciones de derechos, y transición con elecciones.
Marco Rubio es el arquitecto del plan. Trota critica la "amnistía" como limitada, no real, que excluye a muchos presos civiles y militares; urge liberaciones directas sin ley. María Corina Machado se prepara para volver pronto a Venezuela como líder opositora.
Los venezolanos esperan señales claras para la transición definitiva, con garantías de seguridad para retornar del exilio, aunque cambios concretos ya ocurren.