La Asociación del Fútbol Argentino (AFA) gestionó en secreto la liberación del gendarme Nahuel Gallo, detenido 448 días en Venezuela, mediante contactos directos con Delcy Rodríguez y dirigentes de la Federación Venezolana de Fútbol, sin intervención clave del gobierno argentino. Gallo llegó debilitado a Buenos Aires en un vuelo privado de la AFA junto a Luciano Esnakis y otros, mientras el gobierno se enteró tarde según Patricia Bullrich.
Expertos debaten que la liberación de Gallo, antes que el otro argentino Germán Giuliani, responde a su rol simbólico como bandera política, acelerada por problemas legales de dirigentes AFA como Claudio Tapia. Coincide con el discurso de Javier Milei, y se vincula a intereses políticos del fútbol con Alejandro Domínguez de Conmebol para protegerse mutuamente.
Marcela Pagano, diputada nacional, revela su rol vía diplomacia parlamentaria no oficialista, contactada por la familia Gallo a través de la periodista Natalia Nesquens de Clarín. Involucró ex embajadores como Oscar Laborde y Estela Lugo, quienes gestionaron con Delcy Rodríguez, dispuesta desde su asunción. Critica la inoperancia de Cancillería por rupturas diplomáticas.
Pagano destaca que Delcy Rodríguez y su hermano Jorge Rodríguez valoran la diplomacia parlamentaria. Afirma que nadie oficial pidió por Gallo antes, y las gestiones quedaron registradas formalmente, superando la inacción del gobierno.