Nahuel Gallo, cabo de Gendarmería, regresó a Argentina tras 448 días detenido en la prisión venezolana Rodeo 1, donde sufrió torturas extremas, incomunicación total y amenazas constantes. La liberación se gestionó en secreto por la AFA con un avión charter que escaló en Ecuador, liderado por dirigentes cercanos a Claudio Tapia, sin informar al gobierno argentino.
Dirigentes como Pablo Tobillino publicaron fotos de Gallo en el avión con mensajes como "aguante la Argentina, aguante la AFA", mientras Tapia tuiteó gracias a un "trabajo silencioso" con la Federación Venezolana de Fútbol y Conmebol, omitiendo a Cancillería argentina. El gobierno no mencionó a la AFA en sus publicaciones, generando una disputa por la foto y el crédito.
Panelistas criticaron duramente a la AFA por actuar como socios del régimen chavista, mintiendo al juez sobre el viaje y aprovechando el secuestro de Gallo para propaganda. Señalaron a Delcy Rodríguez, figura del aparato represivo venezolano junto a Maduro, Cabello y Padrino, como clave en la liberación, equiparándola a agradecer al secuestrador.
Destacaron el rol de organizaciones como el Foro Penal Venezolano, que arriesgaron vidas por presos políticos, y llamaron a la AFA a pedir la libertad de los más de 500 presos políticos restantes. Consideraron vergonzoso el circo mediático y la falta de coherencia, priorizando la reunión de Gallo con su familia.