La corresponsal Andrea Eichmann desde Estados Unidos describió cómo demócratas, republicanos y ciudadanos aplauden la política exterior de Donald Trump tras el asesinato de Ali Khamenei, comparándolo con algo mayor que la captura de Nicolás Maduro. Israel y Estados Unidos buscan un cambio de régimen en Irán, con la población israelí apoyando la acción pese a riesgos de represalias, y el régimen iraní aislado sin apoyo de Hezbollah, Rusia ni China.
En Israel, la gente percibe a Estados Unidos como potencia superior con el mejor ejército y economía, mientras se refuerza la seguridad en sinagogas y colegios ante posibles ataques. El plan de Trump incluye atacar y luego reconstruir, promoviendo negocios en lugar de nucleares, bloqueando el programa nuclear iraní. Latinoamérica toma recaudos, y en EE.UU. se evacuaron hijos de diplomáticos de Israel y se activaron protocolos de emergencia recordando atentados pasados.
El analista Federico Villarbruno entrevistó a Andrés, quien destacó la falta de tropas terrestres ("botas en el terreno") para un cambio de régimen efectivo, similar a acciones contra Hamas y Hezbollah. Estados Unidos e Israel instan a la población iraní a marchar contra el régimen pese a bombardeos, aunque no hay salidas masivas aún, y persiste incertidumbre sobre si habrá caída total o solo sustitución, posiblemente con un hijo de Khamenei.
Irán sigue lanzando misiles, pero el sistema de defensa israelí intercepta, con alianza eterna entre ambos países. Se especula sobre próximos objetivos de Trump contra gobiernos autoritarios que financian terrorismo, y el tablero geopolítico cambia con aliados iraníes dudando. El régimen no reconoce la muerte para no mostrar debilidad.