Israel activa sirenas de alerta ante misiles iraníes que evaden sus sistemas de defensa como la Cúpula de Acero y Arrow, impactando en ciudades como Tel Aviv y Haifa con al menos una persona fallecida y heridos.
Irán responde al ataque que mató al líder supremo Ali Khamenei bombardeando 27 bases militares estadounidenses en la región, incluyendo Bahréin, y aeropuertos civiles en Dubái y Kuwait, mientras continúan los bombardeos israelíes sobre Teherán y disturbios estallan en Karachi, Pakistán, con ataques al consulado de Estados Unidos.
Líderes mundiales reaccionan: Ursula von der Leyen califica la situación de peligrosa para la seguridad nuclear, Emmanuel Macron convoca al Consejo de Seguridad de la ONU, y Vladimir Putin la tilda de aventura peligrosa, en medio de presiones rusas e iraníes para un contraataque más fuerte.
Reza Pahlavi, hijo del último Shah, celebra la muerte de Khamenei desde Washington y propone un consejo para la transición en Irán hacia una democracia con menos influencia religiosa, aunque sin respaldo de Donald Trump. Panelistas destacan la complejidad teocrática iraní y cuestionan la diplomacia fallida en Ginebra.
En Israel, las sirenas dan tiempos cortos para refugios —un minuto en Tel Aviv, 20 segundos en zonas cercanas—, mientras analistas debaten si la acción unilateral de Estados Unidos e Israel fue una patinada de Trump.