Israel activa sirenas de alerta ante misiles iraníes que evaden sistemas de defensa como la Cúpula de Acero y Arrow, impactando en ciudades como Tel Aviv y Haifa con al menos una persona fallecida y heridos.
Irán responde al ataque que mató al líder supremo Ali Khamenei bombardeando 27 bases militares estadounidenses en la región, incluyendo Bahréin, y aeropuertos civiles en Dubái y Kuwait.
El régimen teocrático iraní, donde el Ayatolá controla fuerzas armadas y relaciones exteriores por sobre el presidente, interpreta la muerte de Khamenei como detonante de una guerra santa, con posibles activaciones de células dormidas globales para atentados suicidas.
Panelistas destacan la imposibilidad de analizar desde lógica occidental, recordando bloqueos a reformas como las de Hatami, y advierten sobre un contraataque feroz contra Estados Unidos, con rechazo interno de mujeres y jóvenes al régimen.
Khamenei lideró Irán desde 1989 durante 36 años, y su asesinato genera festejos en sectores opositores pese al peligro de escalada religiosa.