Analista Pablo Otamendi evalúa impacto en países del Golfo Pérsico. Tras la muerte del ayatolá Khamenei, los expertos dudan de un derrocamiento inmediato del régimen iraní por falta de fuerzas internas opositoras potentes, como sectores del ejército. Se advierte sobre divergencias entre Estados Unidos e Israel que podrían alargar la escalada sin salida clara definida por Trump y Netanyahu.
Irán busca presionar a los países árabes del Golfo, aliados de Estados Unidos, para que pidan el fin del conflicto mediante ataques que muestran su capacidad limitada frente a fuerzas norteamericanas o israelíes. El analista destaca el impacto económico, ya que una guerra impide inversiones en procesos de diversificación de esos países.
En los últimos años se restablecieron relaciones entre Irán y Arabia Saudita, se eligió a Omán como mediador con Estados Unidos y hubo negociaciones en Catar además de vínculos con Emiratos Árabes Unidos, pero todo eso desapareció ahora. Los países del Golfo olvidarán diferencias internas, como tensiones entre Emiratos y Arabia Saudita o Kuwait e Irak, para formar un frente común contra Irán.
Se concluye la entrevista agradeciendo al analista por sus conceptos claros sobre la situación regional.