El presidente Javier Milei continuó su discurso en la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso Nacional, recordando la grave crisis heredada hace dos años, con un desequilibrio monetario peor que en 1970, un Banco Central en quiebra similar a 1989 y indicadores sociales peores que en 2001. Milei afirmó que el país estaba al borde de convertirse en Venezuela, pero hoy hay esperanza y un camino adelante.
Ante diputados, senadores, gobernadores, ministros de la Corte Suprema, embajadores y el público, Milei enumeró logros clave del período extraordinario: aprobación del primer presupuesto sin déficit fiscal en 100 años, sin default ni emisión monetaria, y con baja de impuestos equivalente a dos puntos y medio del PBI. El ajuste lo hizo la política, no los ciudadanos, y se sancionó la ley de inocencia fiscal, revirtiendo la presunción de culpabilidad para los contribuyentes.
Milei destacó también la reforma de la ley penal juvenil, de 45 años de antigüedad, junto a la ministra Patricia Bullrich, insistiendo en que "el que las hace las paga". Respondió a abucheos opositores llamándolos "ignorantes" y "manga de ladrones", defendiendo que la justicia social es un robo y criticando mentiras sobre audios falsos, mientras su líder permanece presa por causas como los cuadernos.
Finalmente, se aprobó la ley de modernización laboral, que deroga decretos de hace 50 años inspirados en ideas obsoletas, sacando a la mitad de los trabajadores de la informalidad, donde el 30% de formales eran pobres al final del gobierno anterior. El discurso, iniciado tras firmar libros de honor escoltado por Victoria Villarruel y Martín Menem, y un saludo especial a Alberto Benegas Lynch, generó aplausos y protestas en el recinto.