Javier Milei inicia su tercer discurso en la apertura de sesiones ordinarias del Congreso Nacional, recordando la crisis terminal heredada hace dos años con un desequilibrio monetario peor que en 1975 bajo Isabel Perón y un Banco Central en quiebra similar a 1989 con Raúl Alfonsín, más indicadores sociales peores que en 2001, lo que amenazaba convertir al país en Venezuela.
El presidente celebra logros en sesiones extraordinarias productivas, como la aprobación del primer presupuesto sin déficit fiscal en 100 años, sin subir impuestos sino bajándolos dos puntos del PBI, eliminando la emisión monetaria y el endeudamiento inmoral hacia generaciones futuras. Milei afirma que el ajuste lo hizo la política y responde a opositores gritando que podrían aplaudir aunque no les guste ser sus presidentes.
Entre otros avances, sancionaron la ley de inocencia fiscal que revierte el principio de culpable hasta probar inocencia, reformaron la ley penal juvenil obsoleta de 45 años con apoyo de Patricia Bullrich para que "el que las hace las paga", y aprobaron la ley de modernización laboral que acaba con regulaciones cavernícolas dejando a la mitad de trabajadores en negro y pobres.
Milei confronta directamente a la oposición con frases como "ignorantes, la justicia social es un robo", alude a Cristina Fernández de Kirchner presa por vialidad llamándola "zorra", y les dice que sigan con "operetas" y mentiras porque la gente sabe la verdad, en medio de aplausos, gritos de "Libertad" y tensiones en el recinto.
El discurso enfatiza que sin orden, justicia, respeto a la ley, libertad y propiedad no hay futuro, y hoy Argentina mira al futuro con esperanza tras dejar atrás la resignación por errores repetidos de políticos codiciosos e ineptos.