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Milei recuerda crisis terminal heredada y celebra logros fiscales en Congreso

Tensión: gritos (65°) Sesgo: elogio (+70) Eje político: Derecha

Javier Milei, presidente de la Nación, continúa su discurso en la apertura del 144 período de sesiones ordinarias del Congreso Nacional, dando cuenta del Estado de la Nación conforme al artículo 99 de la Constitución. Llega escoltado por la vicepresidenta Victoria Villarruel, el presidente de Diputados Martín Menem y recibe saludos protocolares de comisiones como las de Exterior e Interior, integradas por senadores y diputados como Nadia Márquez, Carlos Mauricio Espínola, Romina Díez y Cristian Ritondo. Saluda especialmente a Alberto Venegas Lynch, referente del liberalismo argentino.

Milei rememora la herencia recibida hace dos años: una crisis terminal con desequilibrio monetario peor que antes del rodigazo de 1975 bajo Isabel Perón, un Banco Central en quiebra más grave que en tiempos de Raúl Alfonsín previo a la hiperinflación de 1989, e indicadores sociales peores que en 2001, un combo que amenazaba convertir a Argentina en Venezuela. Afirma que el país estaba atrapado en un eterno presente destructivo por la codicia, impericia y cobardía de políticos tradicionales que siempre fracasan con sus fórmulas.

Hoy, destaca, hay esperanza y se avanza: en semanas de sesiones extraordinarias productivas, aprobaron el primer presupuesto sin déficit fiscal en 100 años, libre de endeudamiento inmoral a futuras generaciones, sin emisión monetaria y sin subir impuestos, sino bajándolos en 2,5 puntos del PBI, con el ajuste recayendo en la política. Celebra también la ley de inocencia fiscal, que revierte el principio de culpable hasta demostrar inocencia para el contribuyente.

Enumera más logros: reforma de la ley penal juvenil obsoleta de 45 años, impulsada con Patricia Bullrich, bajo el lema 'el que las hace las paga', esencial para orden, justicia, libertad y propiedad. Critica la 'justicia social' como robo y trato desigual. Responde agresivamente a interrupciones opositoras, tildándolas de ignorantes, ladrones y mentirosos con audios falsos sobre un líder preso por cuadernos.

Finalmente, aprueban la ley de modernización laboral, que barre un delirio de 50 años inspirado en ideas cavernícolas de 80 años atrás, que dejó sin derechos a la mitad de los trabajadores, ironizando sobre 'campeones de los derechos laborales'.