Israel confirmó oficialmente la muerte del líder supremo iraní Ali Khamenei y de su hijo en los ataques coordinados de Estados Unidos e Israel contra instalaciones clave en Teherán, incluyendo su complejo residencial, bajo la operación Furia Épica. Fuentes oficiales israelíes reportaron el hallazgo del cuerpo esta mañana, mientras Donald Trump instó a los iraníes a derrocar a su gobierno una vez concluyan los bombardeos.
Desde Tel Aviv, la periodista Maya Siminovich destacó la narrativa de Benjamin Netanyahu de una guerra existencial contra Irán, aunque opiniones en Israel son heterogéneas, con algunos prefiriendo vías negociadas. En Washington, José Díaz Briceño informó que el Pentágono descartó bajas estadounidenses pese a defensas iraníes, pero demócratas critican los riesgos de un involucramiento prolongado.
Irán respondió con oleadas de misiles y drones contra bases estadounidenses en Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Bahrein, Qatar, Jordania y Kuwait, impactando áreas como Manama y la base Al-Udeid. Desde Doha, Luciano Sácaras analizó que los objetivos de Trump de derribar el régimen no son factibles solo con ataques aéreos, ya que la capacidad misilística iraní persiste con 10-12 andanadas lanzadas.
La Guardia Revolucionaria Iraní prohibió el tránsito por el Estrecho de Hormuz, vital para el 20% del crudo mundial, vía advertencias a naves. En Múnich, Marina Mirones advirtió que Irán puede bloquearlo corto plazo con misiles y minas, pese a su propia necesidad, y anticipó ataques de aliados como Hezbollah en Mar Rojo e Irak contra intereses estadounidenses e israelíes.