Estados Unidos e Israel lanzaron ataques coordinados contra Irán bajo la operación Furia Épica, destruyendo el complejo residencial del líder supremo Ayatollah Ali Khamenei en Teherán y eliminando capacidades nucleares y de misiles del régimen. Donald Trump confirmó las operaciones para defender al pueblo estadounidense y llamó a los iraníes a tomar su gobierno una vez finalizados los bombardeos.
La Media Luna Roja iraní reportó más de 200 muertos y 700 heridos en 24 provincias, incluyendo un ataque a una escuela de niñas en el sur que mató a 85 personas. Irán respondió con misiles y drones contra Israel, bases estadounidenses en Bahrein, Kuwait y Qatar, activando sirenas y cerrando el espacio aéreo en Oriente Medio.
En el panel, analistas destacaron los temores de Trump por las elecciones de noviembre y el caso Epstein, más que por amenazas externas, mientras Netanyahu justificó la acción como guerra existencial contra un Irán nuclear. Entrevistas desde Washington y Tel Aviv revelaron críticas demócratas al riesgo de involucramiento prolongado y la narrativa de Netanyahu sobre Irán como enemigo mortal.
Imágenes de destrucción en Teherán, humo en oficinas de Khamenei y explosiones en la región circulan ampliamente, con Israel interceptando misiles iraníes y el Pentágono negando bajas estadounidenses hasta ahora.