La Guardia Revolucionaria Iraní advirtió vía radiofrecuencia que ningún barco puede cruzar el Estrecho de Hormuz, ruta vital por donde pasa el 20% del crudo mundial, en represalia por los ataques de Estados Unidos e Israel que confirmaron la muerte del ayatolá Ali Khamenei y destruyeron instalaciones nucleares y militares iraníes.
El analista Luciano Sácaras, desde Doha, afirmó que las represalias iraníes no son simbólicas sino para causar máximo daño, con ataques a bases estadounidenses en Qatar y un hotel en Bahrein donde podrían haber bajas civiles y militares. Sostuvo que lo iniciado por Trump es una guerra total y no ve espacio para diálogo inmediato.
La analista militar Marina Mirón, desde Múnich, explicó que Irán puede bloquear el estrecho con misiles costeros y minas navales a corto plazo, aunque le conviene exportar su petróleo. Advirtió riesgos en el Mar Rojo por grupos como los hutíes respaldados por Irán, y ataques de proxies en Irak, Líbano y suníes como Al-Qaeda contra bases de EE.UU. e Israel.
Reacciones internacionales muestran apoyo de Canadá y Australia a EE.UU., mientras la Unión Europea, vía Ursula von der Leyen y Antonio Costa, pide moderación pero critica duramente los ataques iraníes como injustificados y violatorios del derecho internacional. Argentina respaldó el ataque y Francia convocó al Consejo de Seguridad; la periodista Ana Lázaro reportó desde Bruselas reuniones extraordinarias de la UE para presionar programas nuclear y balístico de Irán.
La tensión escaló con cancelaciones de vuelos y posibles disparadas en precios del petróleo por interrupciones en rutas clave del Golfo.