Los analistas Muki Tenem y Alejandro evaluaron que el régimen iraní es resistente al cambio porque sus líderes temen ser colgados públicamente como en la Revolución de 1979, y Trump ofrece amnistía total a militares que se rindan para pacificar el país sin derrocar el régimen, sino castrarlo para que no moleste.
Irán posee cartas de negociación limitadas como cerrar el Estrecho de Hormuz, por donde pasa el 30% del petróleo del Golfo Pérsico, o ataques hutíes en el Mar Rojo, pero Rusia les aconseja no usarla para evitar una guerra total con Estados Unidos e Israel, mientras aliados árabes como Jordania y Arabia Saudita apoyan a Israel.
La Guardia Revolucionaria, ejército ideológico fanático infiltrado en las fuerzas regulares como comisarios soviéticos, protege a Ali Jamenei (posiblemente refugiado en Rusia) y no negociará fácilmente amnistía, a diferencia del ejército convencional sin lealtad ideológica.
Hezbollah duda intervenir por rechazo libanés y prefiere células contra objetivos estadounidenses, evocando atentados como la AMIA ligada a Irán; el régimen enfrenta crisis interna con represión e inflación, pero nuevos líderes emergen rápido como en cárteles narco del Mencho.
Rusia está distraída en Ucrania y Siria (caída de Bashar al-Assad), China observa sin intervenir, y Arabia Saudita mantendría precios bajos de petróleo; se prepara video de reacciones en Teherán tras bombardeos israelíes.