La Guardia Revolucionaria de Irán, poderosa fuerza militar paralela que responde directamente al líder supremo Ali Khamenei, amenaza con cerrar el Estrecho de Hormuz, ruta por donde transita el 20% del petróleo mundial, en represalia por los ataques de Estados Unidos e Israel que destruyeron instalaciones nucleares y confirmaron la muerte del ayatolá.
El gobierno alemán, liderado por el canciller Friedrich Merz, condenó con contundencia al régimen iraní por su represión de protestas, programa nuclear y misilístico, y por rechazar negociaciones mediadas por Omán. Alemania adopta la narrativa de Washington, con Merz afirmando que "Israel está haciendo el trabajo sucio para nosotros", mientras críticas solo vienen de la izquierda y el partido de Sahra Wagenknecht.
La Guardia cuenta con 150.000 a 200.000 efectivos, su propio ejército, marina y aviación, y controla sectores económicos vitales como petróleo, gas y telecomunicaciones por miles de millones de dólares, aislada de las sanciones que asfixian al pueblo iraní y generan resentimiento. Gestiona el Eje de la Resistencia con Hezbollah, Hamas y hutíes, calificada como terrorista por varios países.
En resumen de la Operación Furia Épica del Pentágono, Estados Unidos e Israel atacaron instalaciones navales y nucleares iraníes. Donald Trump prometió impedir armas nucleares al régimen, que reporta más de 200 muertos y responde con drones y misiles contra bases enemigas, con explosiones en el Golfo.