Furia, finalista de Gran Hermano, explicó que pese a liderar la casa con estrategia y egos en juego, no ganó el reality porque priorizó la autenticidad sobre manipulaciones, y las ediciones mostraron solo sus gritos sin contexto, armando un personaje confrontativo.
Después de salir, enfrentó una imagen negativa que tardó un año en limpiar, pero abrió puertas laborales como la obra Sex de Muscari, un streaming con Alex Caniggia que se canceló por ofertas en Europa y Perú, y su reciente participación en un reality en Chile donde quedó segunda y ganó solo un masajeador de pies y un teléfono.
Presentó a su novio Nico, arquero de Excursionistas de 32 años, aclarando que no es botinera y se gana su propio dinero con sus estudios de entrenadora, visual merchandising y pasado como atleta y doble de riesgo en The Challenge, donde saltó de edificios y nadó kilómetros.
Furia confesó padecer leucemia linfocítica crónica diagnosticada en 2014, estable y asintomática sin tratamiento, lo que la conectó con fans con patologías similares; se rapó la cabeza icónicamente hace cinco años y destaca la salud mental en el encierro de siete meses como una montaña rusa emocional.
Comentó la nueva edición de Gran Hermano en Telefe, admirando a Andrea del Boca y Pincoya de Chile, defendió las peleas verbales sin contacto físico permitidas en el formato, criticó la inclusión de Eduardo Carrera acusado de violencia pese a romper una copa, y Cristian U pidió que entre ella en lugar de Andrea.