Natalie, amiga íntima de Daniela (Rañela), defiende su rápido regreso a Gran Hermano tras la muerte de su padre, explicando que fue un deseo de la madre y que Daniela siempre sale adelante con fuerza pese al dolor.
Daniela salió de la casa directamente a Tandil para despedir a su padre, con quien tenía un vínculo estrecho, esparcieron las cenizas en Mar del Plata en una ceremonia íntima con la madre, que tiene 60 años de casada con él. La producción la contactó enseguida para volver, tratándola con humanidad durante el duelo.
Natalie destaca la resiliencia de Daniela, coach formada en Harvard y con Tony Robbins, que entró sonriendo a la casa cuidando a sus compañeros pese a la tragedia reciente, mientras el panel cuestiona la euforia de los participantes como si fuera un triunfo ajeno al luto.
La entrevistada asegura que Daniela no rompió el aislamiento más allá de lo necesario, no miró el programa ni buscó info externa, y lleva el duelo internamente pero sigue adelante resolviendo problemas, prometiendo ser un juegazo en la competencia con sus herramientas.
Panelistas debaten si Daniela tiene info de afuera o actuó como coach líder al comunicar la muerte, pero Natalie insiste en su esencia fuerte: se cae, se levanta y corre, distinta a todas, lista para llegar a la final.