El panel de Gran Hermano profundiza en las estrategias y personalidad de Andrea del Boca, destacando su inteligencia para manejar conflictos como las quejas por suciedad en la casa, donde acusa a Janina Siri de envidia e inseguridad, y decide no darle más entidad.
Los conductores y panelistas elogia su juego serio y conocimiento previo del reality, diferenciándola de participantes inexpertos que entran solo por fama.
Revelan un dato clave sobre Andrea: es fanática absoluta de Alejandro Fernández, su ídolo, no se perdió ningún show en Argentina, y sugieren que poner su música la conquistaría dentro de la casa.
Comparten anécdota de cuando sonó su música un sábado por la mañana, pero Andrea dormía, y proponen usarlo al despertar para su reacción explosiva, como contribución a la producción.