Estados Unidos e Israel lanzaron la Operación Furia Épica contra el régimen iraní, centrándose en altos líderes como el Ayatolá Ali Khamenei y comandantes de la Guardia Revolucionaria, destruyendo su residencia en Teherán y causando al menos 40 muertos, incluyendo en una escuela afectada.
Donald Trump confirmó el ataque preventivo para eliminar la amenaza iraní, destruir misiles y su industria misilística, prometiendo no invadir pero decapitar el régimen, mientras Irán responde con 240 drones sobre Israel, derribados por la Cúpula de Hierro con ayuda de países árabes como Jordania, Marruecos y Emiratos Árabes Unidos.
Benjamin Netanyahu anunció la operación conjunta para eliminar la amenaza existencial de Irán, instando al pueblo iraní a tomar su destino. Fuentes iraníes confirman muertes de comandantes de la Guardia Revolucionaria, que controla el poder militar, inteligencia y economía en la teocracia chiíta.
El conflicto escaló tras ataques iraníes a bases estadounidenses en Abu Dhabi, Dubái y Golfo Pérsico, zonas clave por petróleo y aliados árabes sunitas opuestos a los persas shiítas de Irán. Rusia y China ofrecen apoyo político pero no militar, mientras Europa (Pedro Sánchez, Macron, Petro) emite declaraciones retóricas sin injerencia.
El espacio aéreo israelí muestra intensa actividad con aviones aliados, y países como Siria, Irak y Kuwait liberan rutas. Expertos destacan operaciones quirúrgicas israelíes contra líderes como Nasrallah de Hezbolá o de Hamás, limitando daños colaterales en esta guerra que inició en 1979.