Un grupo de policías agredió brutalmente a Facundo, un periodista que cubría un acto de Greenpeace en un estacionamiento sin manifestantes ni obstrucciones. Lo arrastraron por el piso, lo patearon, le aplicaron gas pimienta y lo precintaron sin aviso, causándole una lesión en la muñeca por lo ajustado del precinto durante media hora.
Facundo protegió su cámara en todo momento, incluso desde el suelo mientras seguía filmando. Compañeros intentaron ayudarlo, pero más policías se abalanzaron sobre él. No le informaron que estaba detenido hasta llegar al Hospital Ramos Mejía, donde una custodia policial confirmó que lo arrestaban "por trabajar".
En el hospital, agradeció al personal médico, especialmente a la doctora del Valle y al doctor Rosini, por su atención de primera. Llegó custodiado por el SAME con policía en la ambulancia, y compañeros de Motocamp le preguntaron si estaba detenido.
Facundo expresó angustia y bronca por el incidente, que afecta su pasión por el periodismo que ama junto a sus colegas. Su familia sufrió mucho: hermanos llorando, mujer sin noticias por pérdida del teléfono, padres y hijo en Corrientes preocupados, hasta que finalmente pudo comunicarse con su hijo.