La Policía de la Ciudad continúa la represión violenta contra 200 a 250 manifestantes de Fate, docentes con guardapolvos blancos, trabajadores del Hospital Garrahan, Giorgalos, Lustramax y organizaciones sociales de izquierda que cortan la Avenida 9 de Julio a la altura de Diagonal Norte y Corrientes, con empujones, patadas, gas pimienta directo a las caras y corridas constantes en hora pico, generando un caos vial total.
Los manifestantes, con rostros irritados y ojos llorosos por el gas pimienta rociado a metros de distancia, resisten y se dividen en dos columnas: una sube a la Plaza de la República y la otra recupera Diagonal Norte y Carlos Pellegrini para volver a cortar la avenida, mientras la policía corre detrás en un operativo totalmente desmadrado, sin directivas claras y amenazando con hidrantes.
Voces de docentes gaseados denuncian en vivo: "Estamos todos gaseados, nos pegaron... lo hacemos por las familias de nuestros chicos que se están cagando de hambre, por los obreros de FAT y Lusramán", exigiendo defender 920 puestos de trabajo. La policía arranca banderas, pega patadas a mujeres y divide la marcha con tácticas de pinza.
El descontrol persiste con manifestantes ganando tramos de 9 de Julio y Corrientes, policía persiguiéndolos sin diálogo ni organización para permitir la protesta, en medio de críticas por la falta de paro de la CGT ante la reforma laboral en el Senado. También se menciona corte en Panamericana con un carril liberado y represión previa a la prensa.
El despliegue incluye cientos de efectivos cara a cara, filmaciones policiales y un juego de idas y venidas donde los manifestantes burlan el cordón policial una y otra vez.