Facundo, el camarógrafo agredido por policías durante una cobertura de Greenpeace, confirmó que esta fue la peor experiencia de sus 30 años de carrera profesional, incluso superando situaciones complicadas vividas con compañeros en la calle. Lo arrastraron, patearon, le aplicaron gas pimienta y lo precintaron de forma lesionante durante media hora, causándole dolores intensos por la caída y los golpes.
En el Hospital Ramos Mejía, el personal médico le realizó exámenes completos, incluyendo tomografías, ecografías y placas, todo de manera rápida y eficiente. No presenta fracturas, pero padece múltiples dolores. Facundo elogió el hospital público como una bendición y agradeció al equipo que lo atendió de forma impecable.
Durante la entrevista en vivo, Facundo tranquilizó a su familia: su hijo Fidel de 22 años, su esposa Claudia y sus padres, asegurándoles que está bien y que se comunicará pronto. Mencionó a su hermano Leito, con quien planea volver al trabajo inmediatamente, demostrando su compromiso pese al trauma.
Los conductores destacaron su protección constante de la cámara y cuestionaron la orden policial inexplicable que derivó en la agresión desmedida, en un contexto sin manifestantes ni obstrucciones.