Irán confirmó el primer ataque aéreo con una oleada de misiles balísticos y drones contra bases israelíes y estadounidenses en Medio Oriente, en respuesta inmediata a los bombardeos de Estados Unidos e Israel sobre instalaciones nucleares en ciudades como Teherán, Bushehr, Isfahan, Fordo y Natanz.
Donald Trump, presidente de Estados Unidos, justificó la operación conjunta llamada Midnight Hammer, iniciada alrededor de las 3 de la mañana hora argentina durante el día en la zona, como medida para impedir que el régimen iraní obtenga armas nucleares, tras advertencias ignoradas y fallidas negociaciones. Trump acusó a Irán de ser el principal patrocinador estatal del terrorismo y de haber matado a decenas de miles de sus ciudadanos en protestas.
Los misiles iraníes alcanzan hasta 2.000 kilómetros, son guiados por computadora en tiempo real y pueden impactar portaaviones estadounidenses o territorio israelí. Las instalaciones nucleares iraníes están protegidas en subsuelos reforzados, resistiendo bombas antibúnker, por lo que ataques previos hace ocho meses no las destruyeron por completo.
Estados Unidos desplegó el mayor contingente militar desde la invasión de Irak en 2003, con bases en Bahréin y Qatar, y portaaviones. Panelistas destacaron la rapidez de la respuesta iraní, la sorpresa por la alianza EE.UU.-Israel y posibles condenas de Rusia, China y Venezuela, aunque pocos cuestionarían la acción contra la amenaza nuclear. Irán posee vastas reservas de petróleo.