Estados Unidos e Israel lanzaron un ataque conjunto contra Irán con drones y misiles, confirmado por Donald Trump, dirigiendo bombardeos a ciudades como Teherán, Bushehr e Isfahan, además de instalaciones militares subterráneas y el Ministerio de Guerra iraní.
Irán respondió inmediatamente atacando bases estadounidenses en Bahréin y Qatar, así como regiones israelíes como Haifa y Galilea, donde suenan alarmas. Israel realiza ataques aéreos violando espacios aéreos de Siria e Irak, en un contexto de negociaciones nucleares en Ginebra donde EE.UU. busca impedir que Irán desarrolle armas atómicas.
Irán defiende su programa nuclear como civil para generar energía, con uranio enriquecido al 60%, cerca del 90% necesario para una bomba. Trump justifica el ataque como preventivo contra amenazas inminentes, en medio de críticas por sus bombardeos a 12 países en 14 meses de mandato, mostrando un perfil más belicista.
Panelistas destacan que Irán esperaba el ataque y responde con misiles y drones, mientras voces mundiales se dividen: izquierda condena, derecha apoya. El objetivo es destruir instalaciones nucleares y de misiles para retrasar el programa iraní, aunque el conocimiento persiste.