Durante una entrevista en vivo con el periodista israelí Gabriel Ventajal, las sirenas antiaéreas sonaron en Israel por un misil disparado desde Irán, obligando a cortar la conexión temporalmente mientras él se resguardaba en su habitación blindada. Este incidente ocurrió en tiempo real, demostrando la intensidad del conflicto, y Ventajal explicó que todos los edificios modernos en Israel cuentan con habitaciones de concreto reforzado y puertas de hierro como refugios obligatorios desde 1991.
Estados Unidos e Israel habían lanzado previamente un ataque masivo contra instalaciones nucleares iraníes en Teherán, Isfahán, Tabriz y Karaj, así como cerca de la residencia del líder supremo Ali Khamenei, causando al menos 65 muertos, incluyendo niños en una escuela. Ventajal evaluó la irracionalidad de la respuesta iraní, destacando que Irán carece de capacidad bélica frente a las dos potencias y ya había perdido defensas en septiembre.
El analista describió la estrategia iraní como la de un "pulpo" que usa proxies como Hezbollah, Hamas y los hutíes para ataques indirectos, pero todos estos brazos han sido debilitados: Hamas tras el 7 de octubre, Hezbollah diezmado, Assad caído en Siria y hutíes bajo golpes constantes. Irán opta por ataques en terceros países como Argentina, considerada vulnerable por acuerdos pasados con Teherán bajo gobiernos anteriores a Javier Milei.
En Israel, hay un consenso amplio entre gobierno, oposición y población para terminar con la amenaza nuclear iraní ahora, aprovechando la debilidad de Teherán y el apoyo del presidente norteamericano Donald Trump, a diferencia del visto como débil Joe Biden. Benjamín Netanyahu lidera esta postura unificada, entendida como oportunidad histórica para evitar legar el problema a futuras generaciones.