Los piqueteros mantienen el corte en la Avenida 9 de Julio a la altura del Obelisco pese a los avances de la Guardia de Infantería con gas lacrimógeno, generando caos vial en Corrientes, Pellegrini y Diagonal Norte, mientras la policía intenta contenerlos sin lastimados en un espacio amplio.
En el ramal Tigre de la Panamericana, el corte de 45 minutos por trabajadores de FATE y otros sindicatos se levanta ordenadamente, dejando un carril liberado en acuerdo con Gendarmería; las columnas descienden por calle Uruguay hacia la fábrica, donde persiste la ocupación parcial y espera nueva reunión para marzo.
Luis Zamora, histórico militante de izquierda, participa en la protesta con su convicción intacta a los setenta años, elogiado por no vivir de la política pese a desacuerdos ideológicos.
La situación en 9 de Julio complica el tránsito hacia el Congreso, donde se esperan columnas de MST, MAS, con referentes como Winokur, Manuela Castañeda, Del Caño y Breitman, grupos de izquierda acusados de generar incidentes semanales, sin presencia de CGT; la gente común muestra desinterés y pide no ser rehén de manifestantes.
Operativos policiales con 800 efectivos de la Ciudad y federales en Congreso buscan evitar desbordes, pero analistas critican inicio tardío y poca presencia, advirtiendo dificultad para descomprimir el corte principal un viernes de hora pico.