Los manifestantes mantienen tensión en el Obelisco, donde la policía, superada en número inicialmente por los 2.000 agentes frente a miles, despliega refuerzos de Policía de la Ciudad y Gendarmería, liberando calles como Carlos Pellegrini, Cerrito y Corrientes a la altura de Callao, aunque persisten desvíos en 9 de Julio por Córdoba e Independencia.
En el Congreso, la zona queda totalmente blindada con vallas policiales en Hipólito Yrigoyen, Rivadavia, Entre Ríos y Callao, cerrando tránsito vehicular y peatonal dos horas y media antes de la sesión del Senado sobre la reforma laboral, en medio de críticas al vallado y posible represión violenta como en protestas previas.
La Panamericana se descomprime tras el regreso de trabajadores de FATE a la planta de Virreyes, dejando 5 km de congestión residual, pero el centro porteño colapsa con cortes en Obelisco y Congreso; reportero Diego Pietrafesa advierte cierre inminente de corredores peatonales ante llegada de marchas del Frente de Sindicatos Unidos.
El reclamo une a gremios como UOM, Aceiteros, ATE, CTAs y La Fraternidad, junto a organizaciones sociales y partidos de izquierda, contra la ley en debate, con manifestantes filtrándose por costados policiales y dinámica de corridas alrededor del Obelisco.
Tránsito complica accesos sur y norte al centro, con desvíos saturados y recomendación de evitar la zona, mientras policía intenta contener sin avanzar decididamente por desproporción numérica.